domingo 10 de agosto de 2008

Letras prohibidas (Quills)

Sade es, por un lado, uno de mis personajes favoritos, y creo que -en realidad- es poco conocido. Normalmente solo se ve el fuerte contenido erótico que contienen sus obras, y se deja de lado todo un sistema filosófico materialista y ateo (que linda con el socialismo utópico) que coexiste en su obra. Geoffrey Rush es, por otro lado, uno de mis actores favoritos. Lo descubrí en Claroscuro (Shine) y desde ahí trato de seguirlo en las películas que realiza. Con estas dos consideraciones la cinta en mención promete.

En esta película se relatan los últimos tiempos del Marqués de Sade (interpretado por Geoffrey Rush) en el manicomio de Charenton donde estuvo recluido desde el año 1803, año en que fue declarado demente, hasta su muerte el dos de diciembre de 1814. Por cierto, no era la primera vez que Sade pisaba dicha institución. Desde muy joven paso gran parte de su vida entre cárceles y manicomios.

La película es moderada e incluso intenta ser imparcial, sin condenar a Sade, pero tampoco tomando partida por él. Y tal vez, esta tibieza sea lo que haga que no me termine de gustar.

Los personajes tratan de reflejar las diferentes conductas morales de la sociedad. Se consigue la plena identificación, pero ahí queda, no se explota, no se juega, no se lleva al límite dichas conductas morales. Las situaciones dan pie a este juego que reclamo, pero se queda en la mera estampa.

Si bien son cuatro los personajes que llevan el hilo de la trama, los secundarios están muy bien puestos, porque ayudan a definir a los primeros. Mención aparte merecen los locos de Charenton, excelentes representaciones.

Algo decepcionado de la cinta, tal vez por las altas expectativas. A la espera de una próxima puesta en escena de la vida u obra del Marqués de Sade.

J^P

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